martes, 28 de septiembre de 2010

17

Diez más siete son diecisiete, y puedo contarlo uno por uno con los dedos de mis manos, con los recuerdos de mi cabeza, con las lecciones del corazón y con los kilómetros de la expansión de mi alma. Ahora este último día quisiera compactar todo y hacerlo a un lado, o más bien quisiera editar una versión única de este ensayo, hacerlo un libro, empastarlo y guardarlo en mis tesoros más preciados, pero como no quiero abandonar lo que he adquirido (mi fui-soy), hacer un resumen de esta larga ficción y fotocopiarlo en mis entrañas como si fuera sangre o respiración. Ya se acerca el minuto acertivo y acaba una etapa en mi interior, una etapa que nunca he dado por concluida, que siempre se arrastra, que está repleta de cosas que siempre me han perseguido por distintos medios y diferentes hallazgos, ricos e infortunados. Se acerca el minuto acertivo y aún no sé qué sentir. Quizás el estrechimiento tupido, las entrañas llenas de nada, la cáscara rompiéndose.

No importa nada, importa todo...



Gracias 17,
llegaste para hacerme más valiente que temerosa,
para guiarme en todo aspecto,
para levantarme y fortalecerme,
para demostrarme que puedo con todo,
para traerme orientaciones y estados nuevos,
para hacerme pensar con más intensidad,
para amarme,
para SALVARME!
Y por eso
yo no podría agradecer más a 17,
a mis 17.
Los voy a extrañar.
Pero por siempre.
Los voy a recordar.



Y GRACIAS A MI GENTE,
LA QUE ES POR SIEMPRE

No hay comentarios: