Esta vida se sentía común, ordinaria, inútil,... Disminuida porque la presencia ajena (que no por ser presencia, ni agradable ni fea, ni bonita ni nada, sólo por ser así como energía que es -o más bien le han dicho porque ni la ha experimentado-) lo puede ayudar más en un minuto con sus palabras y consejos que en diecisiete, veinte, ciento cincuenta y tres segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años o más tiempo la vida lo pudiera hacer.
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