lunes, 9 de abril de 2012

VOLVER SOLA.


El niño mirando el mar sobre una risco estaba con su tambor, lo observaba con mucha dedicación tocando con sus manos su baqueta. Después de un rato se colgó del cuello su tambor y marchó. Alejándose del mar, caminó y caminó.
En el camino con varios niños diferentes se encontró e incorporó, primero en las rocas unas niñas con máscaras de animales vió, luego en los ríos niños saltando invitó y después en el pasto otros más acercó.
El trayecto venía siendo agotador, todos los niños descansar deseaban y de repente un niño de sombrero durmiendo entre piedras halló. Todos los niños junto a él, hasta el otro día, en silencio se durmieron.
El sol apareció y los niños el paso retomaron. Con el risco del principio se toparon, el niño tocó el tambor con entusiasmo y en un suspiro aceleraron. En la punta todos saltaron y para su sorpresa, todos volaron. A excepción por el niño del sombrero que al momento en que saltó quiso seguir durmiendo y ahogarse en muchos sueños.

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