Y ahí yo estaba, sintiéndome ahogada, no sé si era por exceso o carencia de oxígeno pero me costaba respirar de forma habitual. Abrí los ojos para ver qué sucedía y era obvio (o lo contrario). Y después de determinados días, en momentos como este, pienso que no tan sólo debería sacarme el núcleo de sangre, también debería sacarme los pulmones a ver si es más evidente, a ver si el esparcimiento termina.
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